Dos africanos negros entran a un bar y todos los allí presentes,
blancos, los miran descaradamente y farfullan entredientes;
un africano negro coge un taxi y le cobran más del doble de lo que vale el trayecto;
un grupo de africanos negros solicitan reunirse en el local social del barrio en el que viven y una y otra vez les dicen que no;
otro grupo de africanos negros pide ayuda al ayuntamiento para celebrar unas
jornadas interculturales con las que mostrar su folklore y sus costumbres y la
corporación le niega cualquier colaboración por miedo a perder votos entre el
electorado, claramente sensibilizado contra los inmigrantes.
No, no es un anecdotario de los prejuicios raciales que en los cincuenta
salpicaban América del Norte, esto que les cuanto está ocurriendo hoy, aquí,
en Tenerife.
Algunos deben andar muy contentos, sus planes manipulatorios parecen cumplirse sin error.
Ya se escuchan grupos dispuestos a manifestarse públicamente contra los inmigrantes en defensa de la identidad canaria, mientras otros aducen que estamos ante la mayor crisis de seguridad de la historia de Tenerife.
¿Qué será lo próximo, un Ku Klux Klan canario?.
Yo llevo doce años aquí, mi mujer y mi hijo han nacido en Tenerife, ya me siento un
poco canario y aquí espero quedarme muchos años, pero soy andaluz y hoy me
pregunto: ¿cuál es la identidad andaluza, cual es la esencia del ser andaluz?.
Es la que es, ni más ni menos, la que ha quedado después de que romanos, árabes,
fenicios, cartagineses y ahora británicos, alemanes, rumanos, rusos o africanos,
convivieran y conviven con los que ya están, un crisol de culturas, un continuo
fluir que da como resultado lo que hoy son los andaluces, un pueblo vivo y cambiante,
ni mejor ni peor que el pueblo canario, que será, como el andaluz,
lo que el devenir de la historia quiera que sea,
por más que muchos se empeñen en anclarse al pasado.
¿Qué nos está pasando?
¿Acaso a nadie se le retuerce el alma al leer que
un cayuco pretendiendo llegar a Canarias apareció un mes después en las Barbados con una decena de cadáveres momificados a bordo?.
¿No han oído lo que sucedió con ese barco mal llamado "negrero" del que muchos se jactaron y felicitaron hace un mes por haber rechazado de nuestras costas?:
había dos niños enfermos a bordo,
cuando el barco semanas después tocó la costa africana los dos angelitos estaban muertos.
En la conciencia del que no quiere ver no pesarán estas tragedias pero en la mía sí,
pues aún pienso si no habría podido hacer algo más de lo que hice.
Son personas, son seres humanos como nosotros,
no son ilegales, son lo mejor de cada familia, los más fuertes,
los más inteligentes, los más sanos, lo mejor de cada país,
su materia prima, su esperanza, y no pueden hacer otra cosa.
Nuestras barreras comerciales les impiden vender sus mercancías,
nuestras multinacionales energéticas les roban sus riquezas,
nuestras potentes corporaciones farmacéuticas les privan de unos medicamentos que salvarían muchas vidas,
nuestros políticos alientan gobiernos corruptos en beneficio propio,
y mientras tanto África se muere y nosotros,
los canarios __como dijo ayer el señor Mauricio__, africanos también, sus
hermanos, no hacemos nada por evitarlo.
¿Qué nos está pasando?.
Nos creemos víctimas porque tememos perder nuestra identidad,
nuestro espacio vital o nuestro trabajo y no nos damos cuenta que ellos pierden
mucho más en el envite (según se dice en torno al 50% de las embarcaciones que salen de la costa africana lo llegan a su destino), cuando sólo nos piden que les cedamos un poco de esa superflua opulencia que nos engorda y embrutece sin remedio.
No sé, creo que deberíamos empezar a mirarlos con los ojos del corazón en vez de con los del estómago,
deberíamos escucharlos y aprender de ellos,
deberíamos hablar con nuestros abuelos y leer las historias del Telémaco,
deberíamos comenzar a cambiar el discurso antes de que sea demasiado tarde,
¿o alguien acaso cree que se van a detener por mucha Armada, satélites o acuerdos de repatriación que arreglemos?.
¿Se detendría usted, acomodado vecino tinerfeño, si supiera que su vida no es vida, que no hay futuro ni presente, que su hermano se muere o que la mitad de sus hijos no vivirán más de diez años?
No puedo responder por usted pero yo sí tengo claro lo que haría,
no resignarme nunca; y eso es lo que espero del ciudadano canario y del español,
que no nos resignemos a aceptar una realidad tan dura como esta,
que no nos entreguemos al egoísmo y a la confrontación,
que sepamos leer y ver más allá,
que no pasemos por la superficie de la vida únicamente sobre-viviendo,
que vivamos de verdad,
de lo contrario acabaré por darle la razón
al incómodo Fernando Sánchez Dragó, cuando dijo:
"me siento profundamente arrepentido
de haber nacido español"
Comments
Re: -.OBJETIVO: ECHAR AL NEGRO.-
El asombroso Don Adán
Re: -.OBJETIVO: ECHAR AL NEGRO.-
Magec