MARIANO DE SANTA ANA 09/12/2006
La arquitectura es política porque es un eficaz sistema de ordenamiento de lo real, el arte es político porque está sobredeterminado por el mundo de la vida, el paisaje es político en tanto proyección de valores culturales sobre el territorio y la crítica "para ser justa", como dice Baudelaire, "debe ser parcial, apasionada, política". Será necesario fijar desde el principio los términos de un texto como éste, que toma prestado el título a un libro editado por W. J. T. Mitchell (Landscape and Power), para abordar la I Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias, porque una crítica de este certamen que pretenda asentarse en una visión desencarnada y pura pecaría de banal. Organizada por el Gobierno canario, la bienal está dirigida por Rosina Gómez-Baeza, que se apoya en un equipo encabezado por Antonio Zaya, comisario de la sección artística, y Virgilio Gutiérrez, que encabeza el comité científico del área de arquitectura. Recintos y paisajes de las siete islas conforman los escenarios de este encuentro que, con setenta creadores, exhibe ya casi íntegramente su ámbito artístico y comienza a desplegar su eje arquitectónico, basado principalmente en talleres y seminarios.
¿Cuál es el propósito de esta bienal? El presidente del Gobierno canario, Adán Martín, lo explica así en la web oficial: "Conscientes de donde vivimos, en unas islas limitadas por un escaso territorio, pero estratégicamente situadas, con un crecimiento poblacional progresivo y una fuerte presión urbanística, el proyecto es sinónimo de oportunidad, un espacio de convivencia creativa e intelectual". Palabras subyugantes del titular de un ejecutivo con grandes frentes paisajísticos abiertos, como su proyecto de megapuerto de Granadilla, objeto de una extendida contestación; del responsable de un gobierno que guarda en algún cajón las directrices de ordenación del paisaje en Canarias, redactadas por Flora Pescador, quizá porque no casan con su visión economicista del paisaje. A este respecto cuesta entender por qué una persona del prestigio de Rosina Gómez-Baeza ha aceptado dirigir un proyecto como éste, máxime cuando las organizaciones artísticas nacionales intentan poner coto a la instrumentación política del arte.
Tras visitar los escenarios artísticos de las siete islas -privilegio al alcance de críticos y periodistas invitados y pocos más por lo graboso en tiempo y dinero del viaje- queda la sensación de que la bienal de que habla Adán Martín y la que se enseña son dos bienales distintas. En buena parte de las obras -Carmela García, Ursula Bienmann, Miwa Yanagi, Javier Téllez...- el paisaje no es más que un fondo pintoresco sobre el que se articulan narraciones -algunas, como la de Téllez, muy interesantes- cuando desde Robert Smithson el paisaje ya no puede ser percibido como objeto pasivo sino como sujeto con vida propia. En otras, la naturaleza está en primer plano pero como ejercicio de estilo -la amaneradísima pintura de Fernando Álamo, el vídeo new age de David Moratón, las postales de Won Ju Lim...-. Hay obras, pocas, bien resueltas -la intervención de Concha Jerez y José Iges en un tubo volcánico, las fotografías de Ori Gersht...-, pero que por sí solas no pueden sostener una bienal que más que de paisaje parece de maquillaje.
Otros trabajos dialogan bien con el paisaje urbano -el acertado montaje de Salomé Cuesta y Bárbaro Miyares en el Castillo Negro de Santa Cruz de Tenerife-, causan perplejidad -la videoinstalación de Johan Thom en el pueblo de Betancuria (Fuerteventura), que el artista y el comisario han emplazado sin relación con el lugar (principios irrenunciables del arte en el espacio público: leer las huellas del contexto y crear lazos comunitarios)- o, en fin, dan risa, como los graffitis sobre autobuses de Mosco y Noxer, más que nada porque la organización, con indisimulada fascinación por el glamour delincuente, comenta que ambos son artistas expresidiarios, aunque la misma organización se pone nerviosa cuando un grupo de pacíficos estudiantes protesta silenciosamente ante lo que considera una bienal electoralista. Con todo, si hay un trabajo que refracte el espíritu de este encuentro es, por su astucia, el de Rogelio López Cuenca: el Gobierno inaugura el certamen en la Casa de los Coroneles de Fuerteventura, desde donde se divisa la montaña de Tindaya, objeto del sueño megalómano de Eduardo Chillida y de uno de los mayores pelotazos en la historia de la autonomía -2.000 millones de las antiguas pesetas desaparecidos en estudios geotécnicos nunca realizados-, y Antonio Zaya hace llamamientos a la "resistencia", pero elude responder a un periodista que le pregunta por este proyecto de arquitectura, arte y paisaje promovido por el Gobierno canario y espeta que no pertenece a la bienal. Pero pertenece, y no sólo porque es constitutivo del paisaje insular, sino porque es objeto además de un détournement publicitario de López Cuenca, "Total, por una montaña menos y unos pocos millones de euros más...", en un discreto emplazamiento de cuya ubicación y razón de ser, curiosamente, ni dan cuenta las guías del certamen, ni saben nada los azafatos que orientan al visitante, ni se incluye en la tournée para críticos y periodistas.
Abundan tambien, en fin, las obras que no abordan el paisaje -aunque Zaya habla de "paisaje interior" y, claro, esto resulta algo eslástico- como el magnífico vídeo de Sergio Brito que explora la "piel" de un aparcamiento, el antidocumental sobre Yemen de Jordi Colomer o las camisetas de PSJM..., y queda flotando esta pregunta: ¿cómo contribuirán a solucionar el "crecimiento poblacional progresivo" y la "fuerte presión urbanística" de unas islas sumergidas en el mercado turístico éstas y otras obras como e-flux video rental, el archivo de vídeocreación de Anton Vidokle y Julieta Aranda?
Dos comentarios para acabar. Uno sobre el montaje de Alfredo Jaar que rememora la muerte de dos niños guineanos congelados en el fuselaje de un avión cuando intentaban penetrar en Europa, una instalación fashion que no reflexiona sobre su propia miseria, su incapacidad para representar una tragedia irrepresentable. El otro sobre los cuatro observatorios que en la sección de arquitectura ha montado Iñaki Ábalos en La Palma, un trabajo de intensificación de la percepción paisajística sin parangón en el certamen, que marca una dirección propositiva para el caso de que la bienal llegue a ser una bienal, es decir, para el caso de que se repita.
Comments
Re: La cultura es conflicto (cultural)
El ejemplo que pones de Tindaya es magnífico pero por todo lo contrario de lo que dices. Precisamente lo que puso en evidencia que Chillida era un personaje de catadura más que dudosa es que siempre hizo como que con él no iba la cosa cuando empezó a demostrarse que con su proyecto se quería -y se quiere aún- montrar una gran operación de especulación urbanística. Cuando uno trabaja en el espacio público trabaja, lo quiera o no, en el espacio de lo político. Afortunadamente ya no estamos en el tiempo en el que los Papas eran monarcas absolutos ni tiene sentido ya hacer nuevas Capillas Sixtinas porque el arte ya no puede ser entendido como una religión. Desde luego sus conexiones con lo político son complejas pero lo que no cabe en este caso, como dice Mariano de Santa Ana en su artículo, es reivindicar una mirada descarnada y pura. Le recuerdo por último que ésta no es sólo una bienal sobre arte sino sobre el paisaje, es decir sobre la imagen del territorio. ¿Y cómo se puede pretender extirpar las adherencias políticas del territorio?
Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
la política le puede a usted señor Santa Ana
Falta muy grave, siendo usted como dice: círitico de Arte.
Leyendo ciertos comentarios sobre ciertas obras, me da la impresión de que nunca vió usted un Turner, o una obra romántica inglesa o alemana, ya que si fuese así, lo habría detectado rápidamente en una de las obras de la Bienal.
Le recomiendo volver a la Bienal y buscarlo, o informarse un poquito más sobre ciertos estilos,vamos, formarse un poquito más en arte...O simplemente conocer a fondo las obras...antes de echar tierra sobre nadie.
Sin embargo si elogia usted a las "performances"...Da la impresión de que a quién le faltan contenidos es a usted, no a otras obras. Le recomiendo de nuevo, que vuelva y observe ciertas obras.
Si aún así, no consigue ver lo que este comentario plantea, búsqueme: en ese caso yo misma se lo explicaré. Fácilmente podemos comunicarnos por este medio.
Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Mariano de Santa Ana no es crítico de arte. Es redactor del diario La Provincia y, hasta el momento, se le desconocía esta faceta profesional. En efecto, el 85% del espacio de su artículo lo dedica a deslegitimar la Bienal con argumentos políticos o, mejor dicho, con críticas dirigidas al partido que gobierna. A las propuestas le dedica una frasesita, generalmente evidenciando no solo su endeblez intelectual, sino una apabullante falta de formación e información. Como los que aplauden estas idioteces lo ingoran casi todo, pues también ignorar que los jefes de Mariano en La Provincia le dijeron que metiera caña, mucha caña política en su artículo en El País, porque los comisarios no habían invitado a un par de artistas amigos. Ese es el subtexto del articulito del pobre Mariano, pero da lo mismo: estos giliflautas no tienen idea de lo que se cuece en los medios, ni en la política cultural, ni en ningún, ni siquiera en sus hirvientes cabecitas
Re: Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Se han terminado los tiempos de la esfera autónoma, de las patentes de corso, de los oxímoros, de hago lo que me da la gana. Si se monta una bienal con un presupuesto de varios millones de euros, de hoy para mañana, en un contexto sensible a las cuestiones del territorio y se presenta como la estetización política de una preocupación social evidente, en un ejercicio de cinismo sin precedentes. Si se llama a los colegas, para organizar simposium al que se viene de balde, con un morro impresionante sin preparar nada, para no entrar en materia y solo divagar. Si te traes a los amiguitos con eso de tu has lo que quieras, coño pues no es eso paisaje interior, o no me interesa Tindaya, eso no tiene nada que ver con la bienal, Si se proyecta un evento y se programa con el único criterio de a mi me gusta, se expone uno a la critica. Pues eso, con dos cojones, que Antonio Zaya no vuelva por aquí, que ha dilapidado demasiado dinero público, que no se le ocurra a nadie llamarlo nunca más después de este pufo. Ya está bien, a ver si logramos safarnos de una vez de esta generación de pulgones que aupados por la ignorancia general que llevan más de veinte años viviendo bien del cuento, a por ellos.
Re: Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Mariano de Santa Ana ejerce como periodista. Lo avalan los no-sé-cuantos cientos de artículos escritos... Por suerte, uno trabaja de algo y luego ES lo que le de la gana. Lo que tenemos que agradecerle a Mariano de Santa es que sea lo suficientemente honesto como para ser profesional en su trabajo y dejar sus propias apetencias fuera -cosa, que porque no decirlo, es una suerte también para él-. Al menos una voz crítica ¡por Dios!... para un lugar en que la condescendencia sigue siendo el menor de los males.
Queda pues para la opinión pública... Asistan a este acontecimiento si es que se pueden costear el viaje y vean que hay de cierto o no en las palabras suscritas por de Santa Ana.
Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
En fin, señor o señora anónimo o anónima, yo creo que ahi la indignación le ha hecho derrapar un poco, y creo que lo que procede aqui sería, en lugar de deslegitimar a M. de Santa Ana deslegitime usted sus argumentos, exponiendo las razones por las que (deduzco) considera usted la bienal un proyecto atinado.
Por mi parte, sólo me queda felicitar al señor M. de Santa Ana, en primer lugar poe el valor que muestra exponiendo esas opiniones que no pueden reportarle sino disgustos: hay que considerar el enorme esfuerzo propagandístico que el gobierno autónomo ha hecho con la bienal, y este asunto podría salirle caro. En segundo lugar, porque aunque ha cuestionado muchas obras de pasada (y eso para los artistas implicados es doloroso, a todos los artistas les gusta que les dediquen espacio en el periódico) ha hecho una estupenda jerarquia de los trabajos mostrados en la bienal, y eso constituye una estupenda invitación a la discusión -como toda buena crítica tiene que hacer-, en tercer lugar porque ha analizado el fondo del asunto, yo diría que con sabia moderación, desvelando lo que, por otra parte es evidente: que el proyecto de la Bienal no puede ser analizado al margen de sus evidentes implicaciones políticas. En primer lugar porque está impulsada por un gobierno que ha recibido críticas constantes por sus actuaciones en materia de política medioambiental, en segundo lugar porque es un evento "internacional" programado a pocos meses de las elecciones. Hay que precisar que la bienal se comenzó a planificar hace no más de cuatro o cinco meses, cualquier persona con sentido común sabe que lo propio sería que un evento de estas características se planificara a uno o dos años vista.
En fin, si el señor o la señora anónimo o anónima ha llegado hasta esta línea, de verdad me gustaría que se extendiera un poco en argumentar su defensa del evento. Sinceramente, no comprendo como alguien puede pensar que el que está influido por sus jefes es M. de Santa Ana y no los responsables de una bienal cuyo contexto general es rotundamente político.
Re: Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Re: Re: Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Arte e Ignorancia
Pon el reloj en hora
Exudas tópicos por todos tus poros. Profundizar en una obra de arte no es “estudiar la biografia de su autor” (eso viene del culto al artista-genio de personalidad y vida realmente interesantes, otro tópico ya caído hace mucho tiempo), o “tan sólo gozar estéticamente” de ella. Eso que planteas seria en todo caso para mirar una obra romántica y dejarte arrebatar por lo sublime. Pero eso fue en el siglo XIX. El arte en general nunca ha sido ni puro ni inocente, salvo tal vez el de alguna señoras en clase de óleo y ni eso. Tampoco los artistas son almas-bellas-redimidas-del-peso-de-este-mundo que vienen a ofrecernos una experiencia singular mas allá del bien y del mal. Mas bien el arte siempre ha sido instrumento y campo de batalla en la construcción de los valores políticos sociales de una comunidad.
Así que eso que pides de dejar a un lado la política es un imposible, por no decir absurdo. Eso , además es lo que se nos viene pidiendo durante demasiado tiempo. Vivimos las consecuencias de dejar la política en manos de los “profesionales”, los políticos. La política nos pertenece a todos, y tiene que estar en cada partícula de nuestra vida. Cuanto menos que en una lectura de una obra artísica : hoy mas que nunca es en el imaginario colectivo donde se contruye el mundo.
La verdad es que hace tiempo que no oía proposiciones tan trasnochadas y ridículas. Me darian tan sólo un poco de vergüenza ajena si no fuera porque con ellas, apelando a la estupidez, intentas invalidar un trabajo de contextualización tan necesario como el que se hace en este artículo.
Re: Pon el reloj en hora
No tengo por qué ponerme en hora, ni escribir Arte en minúsculas, ni pensar como se supone que hay que pensar para ir acorde con los tiempos que corren, si eso significa estar satisfecho con tanta aceptación estúpida de lo superficial (o más bien, tanta repugnancia hacia todo aquello que pretenda ser sublime o profundo)
Estamos hartos de que gente tan poco sabia juzgue tan banalmente a los artistas y que los meta en el saco de estas mediocres rencillas políticas. Hay y ha habido mucha obra politizada, es cierto, pero hay mucha otra que surge y se desarrolla fuera de ese marco.
Por cierto, su comentario rezuma profunda ignorancia en cuanto a teoría del Arte se refiere. Analizar una obra artística desde el punto de vista de la biografía del autor es algo muy pero que muy moderno... pero no estoy aquí para ilustrarle.
De todas formas, el artículo demuestra una falta escandalosa de información, cuanto menos, sobre la trayectoria y concepto artístico de los creadores.
Y defender valores, según Vd., anticuados, no es ninguna estupidez. Así se construye y se alimenta el devenir de la Historia.
Re: Re: Pon el reloj en hora
Aunque aun dudo que su candidez sea verdadera, que sea este el auténtico rostro de su ignorancia. No deja de denunciar un supuesto desconocimiento sobre teoría del arte de todos los que nos hemos acercado aquí para dialogar sobre este tema, que por cierto lo único que hace es proclamar el suyo propio. Pero hábilmente ha escamoteado cualquier comentario a las declaraciones del Director de la Fundación Cesar Manrique, Fernando Gómez Aguilera, entrevista que también está enlazada por aquí, a la que ni usted, ni nadie ha osado contradecir, y en la que se vierten similares críticas a la bienal a las realizadas por el periodista.
Re: Re: Pon el reloj en hora
Usted es el inorante, no yo
Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
No tengo ni idea de las declaraciones del director de la Fundacion Cesar Manrique. En cuanto a todos los entresijos mediáticos y políticos de esta Bienal, no tengo ninguna necesidad de entrar en las cloacas, aunque sepa que ahí están. No tengo nada que objetar al artículo en cuanto a las denuncias que ahí se plantean.
Entiendo bien el discurso del sr. Nemo y de su colega, lo entiendo demasiado bien. Y precisamente por eso, reitero mi postura, que es tan válida como la suya (aunque pasen 50 o 1000 años). No pequemos ambos de prepotencia, con uno es suficiente.
Una postura que seguramente ustedes han prejuzgado, de nuevo, sin conocerla bien. Pero no estoy aquí para hablar de mi filosofía. Vuelvo a repetir mi mensaje, por última vez: no metamos a todos los artistas en el mismo saco. Ni vertamos sobre sus obras el reflujo nauseabundo que esta Bienal produce. Se darán cuenta, si las valoran fuera de contexto y se informan un poco mejor, que sencillamente, muchas de ellas no se lo merecen. Conozco bien la obra de muchos de los artistas de la Bienal y me duele que les hayan tratado de forma tan injusta. Eso es todo lo que quiero decir. Gracias.
Re: Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
¿Por qué esta bienal no tiene quién le defienda?
Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
AICAV
Hacer cultura como hostigar
Ojo, con esto no estoy diciendo que encuentre normal pagar cuotas mafiosas, me parece detestable que las cosas tengan que ser así. Lo que ocurre es que entiendo que aquí, en el fondo, pasa lo mismo de siempre: alguien hace algo, y todos los demás lo ponen a parir. No dudo lo más mínimo de la honestidad del autor del artículo, pero pongo en duda que su vocación crítica fuera la misma si los organizadores del evento fueran próximos a sus posiciones estéticas–intelectuales–políticas (táchese lo que no proceda). En el artículo se habla de las obras que, a juicio del autor, eran más interesantes o menos de la bienal. La presencia de obras cosméticas o intrascendentes es juzgada como un indicio de que la bienal está mal organizada. Pero, ¿qué bienal o evento artístico no tiene obras cuestionables?¿alguien se acuerda del primer fotonoviembre?
Esta bienal no es buena ni mala, electoralista ni comprometida, no es nada, porque lo que dará la medida de su importancia será su (posible) continuidad, y habría que ver si hay voluntad política, y suficiente acogida social, para que haya una segunda edición. La crítica de arte es importante, pero la sensación que se me queda es que aquí no se puede hacer nada relevante porque la gente se lo carga. Si don nosequien hace una bienal de paisaje, don nosecuanto dice que es electoralista, pero cuando la haga don nosecuanto entonces será don nosecomo quien dirá que obra al dictado de oscuros intereses, y si la hace nosecomo… (espero que a nosecomo no se la encarguen, francamente). Vivimos una cultura de la sospecha, de la depredación, de la represalia. Aquí nadie es generoso con el trabajo de los demás, y eso que no hay gran pastel para repartir. Creo que por eso seguimos siempre en el mismo sitio, a fuerza de cargarnos o de ningunear el trabajo ajeno. Un poco más de generosidad por parte de todos creo que haría que saliéramos ganando.
Gilberto Acosta
La cultura es conflicto sr. Acosta
La cultura es conflicto (cultural)
Quizás el asunto de Tindaya podría ser un buen ejemplo de lo que quiero decir, en el caso de que fuera un buen ejemplo: me refiero a que la obra de Chillida me parece un formalismo megalomaniaco que no me creo que merezca la pena. Pero imaginemos por un momento que fuera la Capilla Sixtina del arte del siglo XXI; ¿no debería entonces establecerse diferencias claras entre el debate estético alrededor de la obra y el debate sobre la corrupción que la rodea? Porque la basura que se mueve alrededor de Tindaya es importante, tanto como la que se mueve alrededor del pelotazo de las Teresitas (y ambos asuntos nos conciernen como ciudadanos), pero el otro tema, el que nos concierne como aficionados al arte, es que todo eso es para hacer una obra que es un parque temático.
Por eso, yo no niego lo que se denuncia con respecto a la bienal (el sólo hecho de que un evento así se prepare con sólo tres meses de antelación es razón suficiente para, como ciudadanos, rechazar la política cultural de este gobierno) pero como aficionado al arte pienso visitar las salas y disfrutar de lo que se expone. De paso diré que no coincido con D. Anónim@ cuando critica que nadie puede “verla entera”; esto no es un programa científico que debe verse completo, me parece magnífico que las obras estén distribuidas por todas las islas. Ya veré las que me falten en el catálogo. De hecho, lo que es inadmisible es que no haya podido asistir al simposio porque decidieron hacerlo en Tenerife… ¿con qué criterio se eligió esa isla y no otra? Eso si me parece un fallo que aquí nadie ha recordado.
Toda la Bienal tiene muchísimo de criticable pero yo querría animar a D. Dulce diciéndole que lo importante no es cómo haya salido esto, sino si es capaz de poner a trabajar desde ya al equipo que organizará dentro de dos años la segunda edición. Si lo hace, todo lo que se comenta aquí resultará intrascendente, pero si los ciudadanos nos enteramos de que la bienal se acaba con su clausura y que la próxima, si es que se hace, se prepara con tres meses de antelación, entonces no habrá más remedio que pensar que todas las críticas estaban más que acertadas.
Las críticas no me parecen mal, simplemente reclamo otra perspectiva para el asunto.
Gilberto Acosta
Sobre generosidad
Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Disfruta baby
e-mails y respuestas
Un saludo a tod@s.
Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Sus criticas artísticas, por este motivo, y porque están mancilladas de denuncia social y política, debería haberlas omitido, porque son demasiado pobres. Que alguien serio y formado haga una critica seria y formada, porque en este campo no convence y da risa.
¿Acaso creen que muchos de los artistas extranjeros sabían exactamente en qué se estaban metiendo? A muchos de ellos se les ha ofrecido la posibilidad de exponer y lo han aceptado como otra oportunidad más de mostrar su obra, a golpe de talonario. ¿Es eso discutible?
¿Acaso no pasa eso en todas las bienales? Que me responda alguien a quien no le muerda la envidia, porque han invitado a extranjeros y no a más canarios.
A los leones los organizadores de esta chapuza, que al fin y al cabo nos representa, pues somos especialistas en Canarias en hacer chapuzas.
Fulgencio Gonorro
Re: Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Re: Re: Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
Retrato del crítico posadolescente
Nuestra viceconsejera de Cultura y Deportes, Dulce Xerach Pérez, ha tenido el gesto de hacer un “retrato, sin paisaje” de mi humildísima persona a propósito de mi crítica sobre la Bienal,‘Paisaje y poder’, que publiqué hace unos días en el diario ‘El País’ y pueden consultar en este hilo de debate. Y no sólo ha tenido la delicadeza de redactarlo sino el detalle además de echarlo a rodar por la red. Una vez que el texto ha llegado a mi correo he intentado que nuestra viceconsejera me confirme su autoría mediante un correo electrónico y un recado en su contestador pero con resultados infructuosos así que si que, como ella no me lo desmiente, lo doy por suyo. Dado su indudable interés he creído oportuno colgarlo en este necesario espacio de reflexión sobre la Bienal. Atentamente,
Mariano de Santa Ana
RETRATO DE MARIANO SIN PAISAJE
La crítica es un ejercicio que demanda lucidez, inteligencia, coraje y ese porfiado don que es la ecuanimidad. Claro que existen fórmulas para eludir tan pesada y exigente tarea y, sin embargo, presentarse como un crítico de rompe y rasga, una luminosa conciencia que denuncia insuficiencias y abusos del gobierno ( porque ya se sabe, todo gobierno siempre es malo, malo, malo ¿ verdad Mariano? ), un escriba insobornable capaz de deletrear la oscura sintaxis del poder en toda propuesta institucional.
La metodología más socorrida consiste en eliminar, propiamente, la actividad crítica e ignorar cualquier deontología profesional, es decir, llegar a la propuesta concreta que debe analizarse con una perspectiva perfectamente definida de antemano ( antes de que tuviéramos el programa de la bienal confeccionado Mariano ya estaba en contra…. ).
Un magnífico ejemplo de esta vulgaridad autosatisfecha es la crítica proferida por Mariano de Santana sobre la I Bienal de Arte, Arquitectura y Paisaje publicada en el último número del suplemento Babelia.
Lo mejor: su pregunta sobre ¿ como puede una persona del prestigio de Rosina Gomez Baeza presidir una bienal como esta? Cuando en realidad la pregunta correcta es ¿ como puede un suplemento cultural del prestigio de el Babelia publicar artículos de alguien como Mariano de Santa Ana que demuestra “cuánto se ha democratizado la materia gris que cualquiera puede ser un intelectualillo” encadenando frases hechas con citas salpicadas de palabras rimbombantes para impresionar a sus amigos y pavonearse en sociedad ?
Sin embargo, hay que reconocer que don Mariano se toma ciertas precauciones en su comentario. La primera, anunciar urbi et orbe, por si acaso Walter Benjamin no se había enterado, que la arquitectura es política. Esta sagaz observación le permite justificar, siquiera retóricamente, su principal objetivo, que es la deslegitimación de la I Bienal de Arte, Arquitectura y Paisaje de Canarias por razones exclusivamente políticas, y aun partidistas.
Así se le ocurre sacar a colación el proyecto de puerto industrial de Granadilla – que de manera automática y sin ninguna argumentación equipara a una inminente catástrofe medioambiental perpetrada por el Gobierno autonómico—o el proyecto monumental de Montaña Tindaya –insinuando despreocupadamente una estafa que no ha certificado ningún tribunal de justicia ni comisión parlamentaria. En todo caso no sé si sería de recibo que se descalificara la Documenta de Kassel por los vertidos industriales en la Selva Negra o la Bienal de Venecia por el deficiente estado de conservación de los canales de la antigua capital de la República Serenísima.
No lo sé, pero don Mariano parece seguro de saberlo. De hecho, lo demostró en la presentación de la Bienal, en los aviones y en las guaguas que trasladaron a los periodistas a las diferentes obras e instalaciones que integran su programación. Desde el primer día, aunque ciertamente nunca antes del desayuno, don Mariano proclamó ostentosamente, arrellanado en su butaca, que la Bienal era una filfa, que no le convencía nada –antes de verlo- y que la siguiente visita, con toda seguridad, supondría una nueva y cruel decepción para todos. Tan insistente y profético estuvo que se convirtió en una fuente de terror pelmazo para algunos de los críticos y periodistas invitados que huían de él discretamente. Y también en fuente de chiste, ya que algunos le engañaban diciéndole que lo que era bueno era malo y lo que era malo era bueno: y él…. se lo creía.
Un Gobierno que desprecie el urbanismo, la arquitectura y el paisaje no impulsa iniciativas como esta bienal, abriendo un espacio para la dinamización de sensibilidades, para la reflexión artística y para el debate social y cultural sobre estas materias íntimamente integradas en nuestra vida individual y colectiva. Un Gobierno que desprecie el urbanismo, la arquitectura y el paisaje opta por otras fórmulas y formatos para engalanarse con oropeles y alcanzar el incienso de los titulares: concursos, premios y exposiciones con artistas de prestigio de talonario. Un Gobierno, sobre todo en una sociedad como la canaria, en la que el debate cultural y el diálogo crítico que pretende estimular esta Bienal es aun tan frágil e insatisfactorio, sabe que una convocatoria como la que estamos celebrando en las siete islas no le supondrá ningún rédito electoral relevante. Pero este Gobierno la ha puesto en marcha porque la cree un instrumento válido, aunque sin duda mejorable, para un diálogo fecundo entre creación plástica, imaginación arquitectónica, territorio y paisaje.
Si Don Mariano fuera un verdadero crítico, un verdadero intelectual entonces hubiera enviado una carta como esta a las cartas al director del País o incluso a los periódicos de Canarias, incluso estaría dispuesta a sostener con él un diálogo constructivo como he hecho en otras ocasiones o como estoy dispuesta a hacer por ejemplo con la Fundación Cesar Manrique, o los Colegios de Arquitectos y otras instituciones culturales serias y periodistas con verdadero criterio, sobre el futuro de la Bienal, pero Don Mariano no lo es, no se merece tanta dedicación por mi parte, así que he escrito esto como desahogo porque el trabajo de poner en marcha una bienal como la de Canarias ha sido mucho y muy duro como para que venga cualquiera a intentar tirarlo por la borda. Al contrario, artículos como el de Mariano me estimulan para dejar lo mejor preparada posible la segunda bienal ( que a él le encantaría que no existiera ¿ no quiere que en Canarias ocurran estas cosas? )
Muerta de risa con el resultado final de este artículo quiero compartirlo con varios amigos y solo lo envío a los que sé que sabrán entender lo que he sentido escribiéndolo.
* Y…, Mariano, si te llega por casualidad este artículo: no te ofendas, va en el oficio querido, aguanta estoicamente como yo aguanté tu injusta crítica…. ¿ o vas a criticar a partir de ahora todo lo que haga en venganza por mi atrevimiento a protestar? Seguro que sí, pero ya me da igual, sabré por qué es, y los demás también.
10 de diciembre 2006
Dulce Xerach Pérez
Retrato del crítico posadolescente
-No quiero acabar sin preguntarle por su opinión sobre la Bienal Arquitectura, Arte y Paisaje que anima el Gobierno Canario. Algunos artistas destacados que han trabajado con el paisaje (José Herrera, Luis Palmero, Gonzalo González…) no participan. La Fundación tampoco colabora. ¿Ha preferido quedarse al margen de lo que parece propaganda paradójica de un Gobierno que mantiene congeladas leyes de protección de la naturaleza, anima el puerto de Granadilla o se empecina en intervenir en Tindaya?
-Quiero comenzar expresando mi reconocimiento profesional a Rosina Gómez Baeza, persona a la que aprecio y admiro. Organizar una Bienal de Arte, Arquitectura y Paisaje a sólo seis meses de las elecciones no me parece la mejor opción y limita de entrada la recepción del proyecto. Los tiempos en cultura, como en política y en la propia vida, son importantes y, a veces, determinantes. Si esta iba a ser una bienal de paisaje, hay que entender que aborda un aspecto de la realidad canaria sometido a gran controversia, en el que inciden fuertemente las políticas económicas, turísticas, ambientales y de infraestructuras. Las Islas constituyen un gran laboratorio paisajístico, al tiempo que reclaman políticas públicas, actuaciones profesionales, procesos, modelos y escalas propias. Se debaten entre la incuestionable riqueza patrimonial, la devastación mercantilista, el sobre-crecimiento antrópico y la ausencia de directrices paisajísticas, que deberían incorporarse al planeamiento del territorio. La explotación y objetualización pasiva del territorio es desconsoladora, de modo que el paisaje no se crea con conciencia expresa, sino como un residuo involuntario producido por la actividad económica, urbanística y de conectividad.
-Los conflictos paisajísticos, territoriales y urbanísticos no son pocos…
-La Bienal se superpone a una circunstancia histórica en la que, en Canarias, estamos concernidos por el debate de los límites al crecimiento turístico, la conveniencia de diversificar el tejido productivo, el replanteamiento del modelo del turismo, la urbanización intensiva de la costa y crecientemente de medianías, las directrices, la moratoria, Tindaya, el puerto de Granadilla, las nuevas pistas de los aeropuertos, el anillo insular de Tenerife, las carreteras de Lanzarote, los campos de golf, los parques temáticos, los muelles deportivos, las grandes superficies, la oferta de ocio complementaria, la corrupción política vinculada al urbanismo, las especies amenazadas, el consumo masivo de combustibles fósiles… Son asuntos que preocupan colectivamente. Todos, grandes focos de alteración y generación conflictiva de nuevos paisajes desestabilizadores, con incidencia directa en la integridad territorial y biológica de las islas y en la vida de las personas. ¿Aborda la Bienal estas turbulencias y controversias paisajísticas? En mi opinión, el paisaje tiene un carácter abiertamente político, por su vinculación al espacio público. De hecho, no es un decorado de fondo, ni un simple estimulador de percepciones creativas, sino el gran espacio público contemporáneo. El paisaje tardomoderno tiene más que ver con la política y la economía que con el arte. No coincido ni con estetizar ni con banalizar el concepto de paisaje sacando obras de arte al aire libre, despojando al discurso de otros aspectos fundamentales. Puede confundir. Su incidencia social y humana, en el contexto de la crisis ecológica y de urbanización planetaria, exige una aproximación crítica, polifacética y transversal. En definitiva, de haber Bienal, me hubiera gustado una verdadera Bienal de paisaje y paisajismo, una materia con escaso desarrollo en España, pero suficientemente conocida en América y Europa, con los estudios y prácticas de “Landscape Arquitecture” y Landscape Urbanism”. Habría contribuido a repensar nuestra realidad territorial y urbana y a poner sobre la mesa análisis y propuestas excluidas del debate público.
Re: Retrato del crítico posadolescente
EN POSICIÓN INSULAR
Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
En su propia denominación, la Primera Bienal de Arte, Arquitectura y Paisaje de Canarias parece contener implícita la preocupación por la necesidad de construir una reflexión y discursos acerca de la relación entre individuos, sociedad y el entorno del Archipiélago a través de la cohesión y creación de interacciones entre esos tres conceptos. En un lugar en el que la intensa y única energía plástica y telúrica del suelo y el mar padece la anulación y agresión que le impone una actividad arquitectónica que reelabora el paisaje en función de los intereses de la industria turística, la inclusión del término paisaje en el nombre de un recién creado evento genera sobre él importantes expectativas.
La Bienal –que organiza el Gobierno de Canarias- consta de dos secciones, ‘Arte’ y ‘Arquitectura’. Inauguradas simultáneamente, la primera –dirigida por Rosina Gómez-Baeza y comisariada por Antonio Zaya- presenta en diferentes localizaciones naturales y urbanas y edificios las obras de más de setenta artistas internacionales; la segunda –dirigida por un comité científico encabezado por el arquitecto Virgilio Gutiérrez- la integran una serie de talleres, seminarios e intervenciones actualmente en proceso, cuyos resultados se irán presentando a partir de mediados de diciembre.
Una de las premisas de partida con que se ha presentado esta Bienal ha sido la de invertir la formulación ‘el hombre en función del paisaje’ que hiciera el poeta vanguardista canario Pedro García Cabrera por la de ‘el paisaje en función del hombre’ con objeto de revisar y situar en el siglo XXI el pensamiento en torno a la esencia del paisaje isleño iniciado por las vanguardias y desarrollado a lo largo del pasado siglo –con el fundamental peso del artista César Manrique. Argumenta su razón de ser a partir del propio reconocimiento de las Islas Canarias como laboratorio local para abordar problemáticas actuales de dimensión global tales como afrontar un desarrollo arquitectónico y urbano sostenible, la preservación ecológica o la inmigración que se manifiestan con especial intensidad en su territorio. La conciencia sobre este factor podría marcar el eje a partir del cual esta bienal podría superar el paradigma convencional bajo el que este tipo de certámenes han acabado constituyendo un instrumento oficializado.
Aún a la espera de conocer las conclusiones que surgirán de la sección Arquitectura, el recorrido por intervenciones y exposiciones de obras artísticas diseminadas a lo largo del Archipiélago pone de manifiesto que son las intervenciones específicamente concebidas para esta bienal, en enclaves naturales y arquitectónicos de las Islas, las que justifican y deberían fundamentar su razón de ser. Las cualidades del entorno natural canario y las particulares condiciones derivadas de la situación insular dotan potencialmente a esta bienal para perfilar un marco desde el que sería posible inspirar y fundamentar una forma específica de redefinir las dimensiones y capacidad de influencia de la arquitectura y el arte a través de la interacción con el paisaje, más allá del mero uso y transformación de espacios como centros expositivos temporales. Focalizar los esfuerzos de esta bienal en aproximaciones muy específicas y ‘personalizadas’ instigaría en Canarias la formación de una mirada introspectiva impermeabilizada frente a las expectativas externas con que las Islas han tratado de fundamentar su identidad y construir sus paisajes, así como a definir sólidamente su posición de enclave entre tres continentes. Intervenciones como Holly Land 1 de Kader Attia (Playa del Cotillo, Fuerteventura), …la mar negra de Ángel Marcos (Castillo de Guanapay, Lanzarote), The Plug Inn Hotel de Maria Papadimitriou (Castillo de San Gabriel, Lanzarote), Total de Rogelio López Cuenca (Tenerife), Experiencia de relacionar: luz/señal/iluminación de Salomé Cuesta y Bárbaro Miyares sita junto con Broken English de Kendell Geers (Castillo Negro, Tenerife) junto con las planteadas desde la sección Arquitectura como la de Carme Pinós en Lanzarote y El vigilante del paisaje de Elías Torres (El Hierro) hacen patente la indisoluble fusión posible entre lugar y acción artística de la que emerge una nueva entidad espacial imbuida de una poética intelectual y sensorial a través de la que se sugieren planteamientos para producir una dialéctica sobre una identidad más aproximada a una realidad política y geográfica –y vinculada también a la vivencia espiritual y emocional de las Islas- que a su realidad artificial hecha para turistas.
Esta necesidad de reflexión rigurosa que revierta en la construcción de una identidad canaria dentro de las estructuras del siglo XXI obliga a esta Bienal a no complacerse en el narcisismo intelectual que se percibe en el trabajo comisarial de Antonio Zaya, que hace de la inmigración y el paisaje protagonistas. La inmigración es observada desde perspectivas que inciden en su dimensión de drama humano, de éxodo hacia un ideal ficticio visibilizador de fronteras y desigualdades, pero sin que se pronuncie un compromiso que trascienda la corrección política. Queda reducida a ser meramente tema, al igual que ‘paisaje’, un concepto para el que Zaya no traza una definición específica y coherente con los objetivos de esta bienal y que se sume en una ambigüedad que no dota a ésta del discurso propio que necesita poseer sobre su concepto fundamental y crucial. La sobrecarga de obras sobre inmigración y relación con el paisaje, como dos asuntos con relevancia –que pueden y deber ser analizados a través del arte- que exigen ser abordados urgentemente en el contexto de las Islas, aboca a que la esencia de estas cuestiones quede frivolizada y las obras queden carentes de la capacidad de ejercer auténtico impacto sobre el debate político y social en torno a ellos.
Ante su continuidad, la Bienal de Canarias se debería auto-exigir definirse como activador y canalizador de sus propios procesos y motivos de reflexión a través del trabajo y pensamiento de artistas y arquitectos embarcados en la comprensión de lo contemporáneo para ayudar a afirmar específicamente el paisaje insular como un valor en sí mismo, que no es intocable y que puede ser redefinido, habitado e intervenido sin ser ‘estropeado’ –en palabras de Elías Torres-. Sino intensificado.
Re: Re: Retrato del crítico posadolescente
Colgado en www.abc.es/abcd/noticia.asp
TODO ES IGUAL A NADA
Por Juan Antonio Álvarez Reyes.
Vivimos en la sociedad del riesgo, donde el colapso es una seria posibilidad. Ulrich Beck así lo ha teorizado, afirmando que los peligros ecológicos no han sido apreciados como síntomas, pese a sus preocupantes señales, hasta después de que se hayan producido algunas de sus graves consecuencias, como, por ejemplo, la desaparición de una ciudad bajo las aguas ante la impotencia de un Estado cuyas bases de intervención y solidaridad han sido desmanteladas por la ideología «neocon».
Recientemente ha sido reeditado un libro fundamental que lanzó la idea de la sostenibilidad: Los límites del crecimiento, un trabajo liderado por un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology, en el que allá por los años 70 ya advertían que de seguir las constantes de crecimiento industrial, poblacional, de contaminación, destrucción y ocupación del medio natural? El planeta alcanzaría sus límites en cien años. Según esas previsiones iniciales -que en la revisión publicada en España este año son sustancialmente reducidas- no falta mucho tiempo para alcanzar ese límite-frontera.
Crecimiento desordenado. Desarrollo sostenible es, sin duda, una idea que aunque haya calado, no es en absoluto puesta en práctica. Antonio Zaya, comisario de la sección de arte de esta bienal, en su pequeño texto editado hasta el momento, habla de esto al señalar cómo en Canarias ya se rozan esos límites y cómo se continúa con un proceso imparable de crecimiento desordenado, por lo que se hace necesario «articular los recursos necesarios a la reflexión interdisciplinaria sobre su vulnerabilidad y su sostenibilidad». ¿Consigue esto último la I Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias? Tras visitar varias de las islas y estudiar su conjunto, cabría decir que no, pese a los esfuerzos, a los presupuestos y trabajos invertidos. Ya se sabe: año electoral, año de bienes. Aunque también cabe afirmar y recodar que pocas cosas en la vida se consiguen a la primera y en poco tiempo. Para ser una bienal aún queda por saber si habrá alguna más o ha sido otro espejismo de la globalización artística y la política de imagen.
Canarias vive una especial crisis urbanística y quizás en alguna de sus islas también una crisis poblacional. Es decir, una crisis de crecimiento no sostenible en la que el turismo tiene casi todo que ver. Sin embargo, esto que podría haber sido el trasfondo de la bienal, es esquinado hacia las conferencias y hacia alguna obra concreta. Por esta razón no resulta comprensible cómo en esta cita el concepto de arquitectura va por un lado y las artes visuales se dirigen hacia otro dentro de una decisión que las escinde: más que una estructura organizativa piramidal y de compartimentos estancos, quizás hubiera sido necesario crear un grupo de trabajo efectivo. Del mismo modo, el entendimiento del paisaje es demasiado laxo: «paisaje es todo», parecen decir los organizadores dentro de una idea expandida del mismo. Pero estamos escarmentados de que con frecuencia todo es igual a nada.
Sin duda, uno de los grandes temas del apartado arte no es tanto el paisaje, como la inmigración, algo completamente comprensible dados los acontecimientos e imágenes del pasado verano, pero también producto de la estrategia del caracol a la que conducen las políticas del miedo. En este sentido, la mayoría de las piezas sobre el asunto son, sin duda, bienintencionadas, pero varias pecan de tender a una «estetización del sufrimiento» que hacen que no casen y se relacionen del todo bien resultados e intenciones.
Fines políticos. Por último, aunque los mayores conjuntos se hayan instalado en Fuerteventura, Tenerife y Gran Canaria, la idea de una bienal expandida por el territorio tiene tanto precedentes como un trasfondo político e, incluso, de ordenación de un territorio. Dos serían los precedentes. Uno en las propias Islas, en el proyecto de Elba Benítez titulado Revisitar Canarias, que dio como principal fruto el proyecto de Craigie Horsfield sobre El Hierro, y en el que se invitó a un artista por isla para que realizara un proyecto fotográfico. El segundo, anterior en el tiempo, podría ser el de Mar Villaespesa para la Expo?92 y titulado Plus Ultra, un conjunto de exposiciones e intervenciones diseminadas por el territorio andaluz como parte de su pabellón. Pero en esta bienal esa dispersión provoca falta de intensidad, sobre todo en las islas no citadas más arriba, que se une a la falta de concreción también señalada.
En España, las bienales, como todo lo sólido, según Marx, acaban por desvanecerse en el aire. Queda por saber si aquí ocurrirá lo mismo o se aprenderá de la experiencia, y si bajo el manto del nombre bienal o no se intensifica y concretiza la idea de una Canarias sostenible.
proyecto para una camisa de fuerza
1º Se queja insistentemente que el periodista tuviera una idea preconcebida de la bienal antes de verla. Esta es una idea absurda, efectivamente esta bienal puede no gustar antes de ser vista por que tufa de lejos. Que Rosina comenzara a trabajar el día 1 de julio en este proyecto puede dar una idea de lo apresurado y poco reflexionado de esta propuesta. Otro argumento para ir un poco mosqueado, sería el que un gobierno constituido por un partido-constructora, que mantiene en jaque a una parte importante de la ciudadania, con un movimiento de respuesta social muy potente, que ha logrado paralizar proyectos trascendentales para algunas cuentas corrientes, decida ponerse hippy haciendo gran alarde de cinismo, y proponga una bienal sobre el territorio supuestamente para crear conciencia social. Además una bienal previsiblemente ininteresante al poder prever las intervenciones de estilo Zayesco. Se puede ir a la bienal bastante predispuesto a que te de por saco.
2º Dice Dulce “Un Gobierno que desprecie el urbanismo, la arquitectura y el paisaje no impulsa iniciativas como esta bienal” está claro que al gobierno le interesa y mucho, no en vano son estos aspectos el motor de su interés por la política, su razón de ser y de estar en política. Para añadir acto seguido “abriendo un espacio para la dinamización de sensibilidades, para la reflexión artística y para el debate social y cultural sobre estas materias íntimamente integradas en nuestra vida individual y colectiva” ¿Dónde? Si se refiere al simposium, creo que la idea no caló, entre que habían cuatro gatos y los ponentes fueron unos cara duras, no creo que la reflexión de ni para la portada de las actas del simposium. Si se refiere a la propia bienal ¿como es posible abrir este espacio de dialogo a cuatro meses vista? los artistas, carne de bienal, se habrán apresurado a señalar los tópico, y a generar pufasos como el de Alfredo Jaar, que nos están saliendo un pico y contaminando de paso un huevo con el generador ese en una “bienal sostenible”. Por otro lado el escaso interés mostrado por la población, la imposibilidad de asistir y conocer las obras de toda la bienal (no siempre porque estén dispersas, sino porque están cerradas), y el no propiciar la participación de los agentes sociales preocupados por estas cuestiones demuestran que esta es tan sólo una frase hecha.
3 Dulce dice también, y creo que esta es la clave de su política cultural, piedra angular de su error, por el que será recordada, y que muestra su alejamiento y prepotencia “una sociedad como la canaria, en la que el debate cultural y el diálogo crítico que pretende estimular esta Bienal es aun tan frágil e insatisfactorio”. A la señora viceconsejera no le satisface la cultura local. Está todo dicho, es imposible de esta manera, con esta percepción, hacer nada por la cultura local, sólo pecar de prepotente, de snob, y de hundir más si cabe, el sistema de cultura institucional. Además esta afirmación denota una esquizofrenia preocupante ¿no es este el panorama que ha gestado ella misma durante décadas de despotismo cultural?
4 Por último dice que no le supondrá al gobierno ningún rédito electoral relevante. De ello estoy seguro, habrá que suponer que los réditos serán otros, no me extrañaría nada que la satisfacción pueda ser exclusivamente personal, cosa que sería aún más grave. El despilfarro de al menos 4´5 millones de euros sólo para que una señora megalómana, alejada de la realidad esquizofrénica, prepotente, snob, inculta, y tremendamente provinciana haga lo que le venga en gana, como una patética señora rica que socorre a una comunidad falta de actualidad cultural, me parece de juzgado de guardia (o de psiquiátrico lo mismo me da). Se ha dilapidado un dinero que sorprendentemente fue reclamado al gobierno en aquella también esquizofrénica campaña del 2% en la que apoyada en sus ganapanes Dulce reclamó por la vía de la manipulación social un presupuesto que ahora a tirado al sumidero de su ego.
Me gustaría tanto que pudiéramos pasar página.
Arquitectura y Dulce Xerach
Dice, supuestamente, Dulce Xerach en su carta: "Un Gobierno que desprecie el urbanismo, la arquitectura y el paisaje opta por otras fórmulas y formatos para engalanarse con oropeles y alcanzar el incienso de los titulares: concursos, premios y exposiciones con artistas de prestigio de talonario".
Y lo dice como si el Gobierno en el que ahora manda su cuñado Adán Martín, o el gobierno del Cabildo insular en el que ella fue consejera antes, no lo hubiera hecho nunca y se mantuviera inmaculado. Vamos, cómo si esas acusaciones fueran con otros. Remember: Auditorio de Santa Cruz (Calatrava), Recinto Ferial de Santa Cruz (Calatrava) proyecto de Las Teresitas (Dominique Perrault), Instituto de Arte Contemporáneo Óscar Dominguez (Herzog y De Meuron)y el sinfín de proyectos y los premios ganados por su marido y hermano de Adán Martín dentro del estudio AMP Arquitectos.
Los demás si tenemos memoria, y esas palabras suyas, dichas por ella misma y nadie más, dicen mucho. Demasiado quizás, sobre la estrategia electoral y megalómana de ATI.
¿que coño? Re: Paisaje y poder. [Reportaje sobre la Bienal de Canarias publicado en El País]
¿Pues quien coño es el Virgilio ese?
¿Y entonces quien es, va a ser este de aqui?
#file_1#
Re: ¿Pues quien coño es el Virgilio ese?
Re: Re: ¿Pues quien coño es el Virgilio ese?
TIENDA DE LA BIENAL
La Bienal edita las bolsas, las camisetas y las caretas de la misma como piezas artísticas de edición limitada intervenidas por el equipo artístico PSJM.
- Las camisetas de la Bienal responden al proyecto Grandes Marcas de los artistas PSJM, obra realizada ex profeso como edición limitada para la I Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias.
Proyecto Grandes Marcas_PSJM (PDF)
Texto Grandes Marcas_PSJM (PDF)
Precio: 35 €
- La bolsa de la Bienal, intervención realizada por PSJM sobre soporte textil, forma parte de proyecto artístico Paisaje Urbano, realizado con motivo de su participación en la I Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias.
Bolsas Bienal_PSJM (PDF)
Texto Paisaje Urbano_PSJM (PDF)
Precio: 5 €
- La Careta de la Bienal útil para no ser reconocido/a realizada en cartón reciclado y sostenible, forma parte del proyecto artístico Paisanaje Urbano de la Bienal, Grandes Caras, edición limitada para uso exclusivo del cuadro directivo de la Bienal.
Caretas Grandes Caras Bienal_PSJM (PDF)
Texto Paisanaje Urbano_PSJM (PDF)
Precio: 10 € (sólo con reserva)
#file_1#
Nochevieja
se dirigen a mangar
a el quiosco que han montado
que se llama bi-e-nal
Y Rosina en el pesebre
se rie porque esta lejos
Y Virgilio en el pesebre
se rie porque esta alegre
En Nochevieja tambien
nos acordamos sin duda
porque de Canarias son
la mayor caraduraaa
Presentación de las Caretas de la Bienal
#file_1#
TU BIENAL
(12-12-06) Piluca.
"Que passssada de bienal oye, superguay"
(13-12-06) Borja.
"Cachi, chachi, chachi, hasta hay cuadros y todo, mira"
(14-12-06) Anónimo.
"Hola, esto... miren, yo hago comic colega, a ver si me cuelan pora hí, ¿vale?"
(15-12-06) José Martínez.
"Felicitándoles por en incuestionable éxito de la Bienal, tengo, sin embargo que ser crítico y duro con ustedes. En esto consiste precisamente la grandeza de la democracia, en la crítica libre y honesta, por mucho que duela y moleste, eso justamente es la libertad y el esado de derecho. No tengo por otro lado la menor duda de que ustedes publicarán esta estricta crítica de su EXCELENTE BIENAL. Sin más, felicitándolos de nievo recban un cordial saludo.
CONTINUARÁ
Villancico nº 7 de la Bienal
y sobre campana u-una
Zaya esta en la Biena-a-al
comiendose una aceitu-u-na
Belén, campanas de Belén
doña Rosina ca-a-lla
ella si se lo hace bien
Campana sobre campa-a-na
y sobre campana do-o-os
Virgilio sige calla-a-do
y eso que cobra por do-o-os
Belén, campanas de Belén
y Dulce sigue histerica
lo cual está muy bien
Carne de archivo
I BIENAL DE ARQUITECTURA, ARTE Y PAISAJE DE CANARIAS
( tomado de: www.bienaldecanarias.org/index.php )
El Gobierno de Canarias organiza la I Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje, un acontecimiento de ámbito internacional que se desplegará por espacios y paisajes de las siete Islas Canarias.
Presentamos un encuentro que pondrá al alcance de todos los ciudadanos y visitantes una plataforma que va a propiciar la reflexión común, la comprensión de la importancia del paisaje y la búsqueda de soluciones imaginativas para un futuro mejor, en armonía con el entorno.
La Bienal ha sido diseñada por el Gobierno de Canarias atendiendo a las singularidades del espacio insular. Conscientes de donde vivimos, en unas Islas limitadas por un escaso territorio, pero estratégicamente situadas, con un crecimiento poblacional progresivo y una fuerte presión urbanística, el proyecto es sinónimo de oportunidad, un espacio de convivencia creativa e intelectual, que articule una crítica constructiva de lo que ahora sucede.
El programa que presenta la I Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias contiene una oferta cultural de calidad, abordando en sus contenidos cuestiones que preocupan y afectan a la sociedad, aportando respuestas desde el ámbito artístico, urbanístico y arquitectónico.
Para esta apuesta común y repensar el futuro, más de 70 artistas e igual número de arquitectos, procedentes de África, América y Europa compartirán, a lo largo de casi tres meses, la totalidad del espacio canario. Su participación, junto al desarrollo de sus proyectos, aportarán análisis libres y reflexiones sosegadas, con la sensibilidad y la emoción de la creación.
Con este acontecimiento el área de Cultura se suma a los objetivos del Gobierno de Canarias con una mirada propia. Además, es también una aportación canaria para incorporarnos a un mundo globalizado, con estrategias que marquen las vías para el desarrollo a la medida y a la altura del espacio que ocupamos y ajustada a nuestra necesidades. Se trata de contribuir a reforzar el objetivo de consolidar a Canarias como un archipiélago atlántico, cruce de caminos de múltiples culturas, de comunicaciones, de personas, de mercancías, de comercio, de ideas, de diálogo político de cooperación y solidaridad.
Adán Martín Menis
Presidente del Gobierno de Canarias
Carne de archivo 1
I BIENAL DE ARQUITECTURA, ARTE Y PAISAJE DE CANARIAS
(tomado de : www.bienaldecanarias.org/index.php)
El hombre y su medio
Es objeto y también aspiración de esta primera Bienal implicar creativamente a la población canaria, a residentes y a visitantes en la reflexión en torno a la conservación de su privilegiado entorno natural, sorprendente por su belleza y variedad, con el fin de promover el interés de las distintas colectividades o grupos sociales por configurar un gran espacio para la convivencia, preservando y valorizando el paisaje urbano, promoviendo el diálogo entre las distintas Islas para conocer y mejor atender las necesidades del pueblo canario y de sus visitantes, provocando actuaciones y debates con arquitectos, urbanistas, paisajistas, artistas, teóricos y docentes de prestigio, atrayendo también a las jóvenes generaciones de creadores y profesionales. Las siete Islas que configuran el archipiélago canario podrían considerarse metáfora de la diversidad del hombre o microcosmos, concebido como resumen completo del universo o macrocosmos. Partiendo del término microcosmos planteamos cuestiones relativas al encuentro del hombre con su entorno y la óptima, por el respeto, utilización de éste. Propiciar el establecimiento de la necesaria sintonía entre “los cuerpos celestes” representados aquí por la conjunción del hombre y el medio en que se desarrolla y habita. Cuestiones como la preservación del entorno natural y del entorno urbano, las dotaciones y equipamientos más adecuados a las características de cada Isla, constituirán el principal eje de actuación aun cuando la importancia de ciertos equipamientos ya realizados y en funcionamiento en distintos países hacen necesaria, obligada, ejemplarizante incluso, una actuación expositiva. Se aspira a ofrecer a los residentes y visitantes muestras de actuaciones de destacados urbanistas, arquitectos, paisajistas y artistas que destaquen por su idoneidad, respeto al usuario, al medio ambiente y al entorno en el que se han construido, el carácter innovador y la proporción y belleza de sus líneas.
Ante todo, la Bienal pretende ser un diálogo enriquecedor entre arquitectos, artistas y estudiosos, y la población canaria, entendiendo por extensión la ciudadanía de cualquier rincón de la tierra. La convivencia a la que aspiramos la inmensa mayoría de la sociedad, una convivencia pacífica, solidaria y placentera, debe ser asumida por las altas instancias, pero también la calle debe abordar en total libertad -sin condiciones ni compromisos- las cuestiones más acuciantes del momento, tratando de aportar su visión y posible solución. Y ya para finalizar, pretendemos con toda modestia, reflejar ciertas cuestiones del espíritu de nuestro zeitgeist particular.
Rosina Gómez-Baeza
Directora
Nuestro Zeitgeist particular
Pues vale, aquí tienen a nuestro zeitgeist particular:
#file_1#
MANIFIESTO
La evolución que están experimentando los usos del suelo en España, principalmente a causa de los avances de una urbanización realizada de forma masiva y sobre terrenos no siempre adecuados, es muy preocupante. Este proceso está teniendo consecuencias ambientales y paisajísticas muy negativas cuyo alcance, en muchos casos, no viene siendo ni considerado, ni corregido. El actual modelo de urbanización está teniendo asimismo consecuencias perniciosas para la calidad de vida de los ciudadanos –de las que son expresión palmaria las dificultades de acceso a la vivienda, el incremento de la movilidad y el aumento de los costes de los servicios- y puede comportar efectos preocupantes para el mismo equilibrio del sistema financiero y la actividad económica, tal como han advertido en reiteradas ocasiones las autoridades fiscales y monetarias. Además, la práctica del urbanismo ha devenido demasiado a menudo sinónimo de opacidad, de “mala política” y aún de corrupción. Así, el instrumento que debería servir para ordenar los usos del territorio en beneficio de la colectividad ha acabado identificándose, en muchos casos, con una técnica ininteligible donde la participación democrática del conjunto de actores presentes en los territorios es irrelevante y prevalecen los intereses de los agentes urbanizadores.
En el campo disciplinar, la propia expresión “ordenación del territorio” no ha alcanzado todavía un suficiente consenso científico-técnico, y su práctica real en la mayoría de las Comunidades Autónomas no ha llegado a ser relevante en términos político-administrativos Así, se consume voraz y desordenadamente un recurso limitado, el territorio, sin disponer de instrumentos adecuados y sin que se atisben respuestas suficientes a los graves e irreversibles daños que en muchos lugares se están ocasionando.
La gestión prudente del territorio debe convertirse en el elemento central de un nuevo debate ciudadano. Un debate democrático en el que participen todos los actores concernidos, especialmente aquellos que menos capacidad tienen para hacer oír su voz. Es imprescindible que la sociedad española tome conciencia de que, de persistir, el mal uso y desgobierno del territorio acarrearía, tras una corta etapa de grandes beneficios privados, largos periodos de onerosos costes ambientales, económicos y sociales. La mayor capacidad técnica para transformar la naturaleza y los espacios de vida, el rápido aumento de la población y de los niveles de consumo debe ir acompañada de prudencia y respeto en el uso y la gestión de los recursos de que disponemos. Sólo así conseguiremos mantener y mejorar nuestro nivel de bienestar, sólo así aprovecharemos las grandes potencialidades de que goza nuestro territorio, sólo así evitaremos legar a las generaciones venideras una España desfigurada, plagada de riesgos y repleta de exasperaciones cotidianas, de desequilibrios territoriales, de procesos segregadores y de deterioro irreversible de elementos culturales, simbólicos y patrimoniales.
El buen gobierno del territorio, de la ciudad y del campo, como el representado en el maravilloso fresco del Palacio Comunal de Siena, es responsabilidad de todos. Por ello debe convertirse en un tema político de primer orden, entendiendo por político no únicamente la práctica institucional o partidaria, sino también el compromiso del conjunto de los ciudadanos. Cada ciudadano tiene derecho a vivir en un ámbito digno, sano y bello, pero también tiene el deber de cuidarlo y de exigir que velen por él quienes tienen la representación de la sociedad. En este sentido hay que saludar con optimismo el incremento de las asociaciones y entidades que en toda España pugnan por preservar determinados espacios amenazados por procesos de urbanización inadecuados. Pero debemos ser capaces de dar a estos movimientos no sólo un carácter defensivo y local, sino también propositivo y general. Urge pues poner las bases de una nueva cultura del territorio. Una nueva cultura territorial que impregne la legislación estatal y autonómica, que oriente la práctica de todas los ayuntamientos y el conjunto de las administraciones, que provea el marco adecuado para el buen funcionamiento del mercado, que corrija en beneficio de la colectividad los excesos privados y que haga prevalecer los valores de la sostenibilidad ambiental, la eficiencia funcional y la equidad social.
Esta nueva cultura del territorio debe estar sustentada, a juicio de los firmantes, en los siguientes principios, criterios y prioridades:
1. El territorio es un bien no renovable, esencial y limitado. La sociedad encuentra en él soporte o sustento material a sus necesidades, así como referente de su identidad y cultura. Las características naturales de cada territorio y las pervivencias en él de trazos y formas que provienen del pasado le confieren singularidad y valores de diversidad. Por ello, el territorio debe ser entendido como recurso, pero también como cultura, historia, memoria colectiva, referente identitario, bien público, espacio de solidaridad y legado. La nueva cultura del territorio debe tener como primera preocupación encontrar la forma para que, en cada lugar, la colectividad pueda disfrutar de los recursos del territorio y preservar sus valores para las generaciones presentes y venideras.
2. El territorio es una realidad compleja y frágil. Toda realidad territorial, todo lugar, está compuesto de múltiples elementos naturales y culturales y de sus interrelaciones, que deben ser adecuadamente considerados. Las actuaciones con gran incidencia territorial (urbanización, obras públicas, extracción de minerales, roturaciones, forestaciones, etc.) tienen habitualmente consecuencias irreversibles. Por ello, deben realizarse con conciencia de dicha complejidad y evaluando previamente las múltiples repercusiones posibles. El principio de precaución es de imprescindible aplicación a todas estas transformaciones.
3. El territorio contiene valores ecológicos, culturales y patrimoniales que no pueden reducirse al precio del suelo. Estos valores sociales difíciles de medir en términos monetarios convencionales deben ser tomados sistemáticamente en consideración por las administraciones responsables de velar por sus cualidades y potencialidades. La apropiación privada de cualquier parte del territorio debe ser compatible con dichos valores; por ello, la propiedad del suelo y la vivienda debe ser ejercida con respeto de su función social, y con la asunción plena de la responsabilidad de potenciar su utilidad, su valor ambiental y su potencial paisajístico.
4. Un territorio bien gestionado constituye un activo económico de primer orden. En efecto, la correcta gestión del proceso de urbanización permite reducir los costes de la movilidad para las personas y las empresas, contener los precios del suelo y la vivienda, así como moderar las cargas de la prestación de los servicios. Por otra parte, disponer de un entorno de calidad no sólo evita daños ambientales y de salud, sino que también confiere valor añadido a los productos y a los servicios, en particular los turísticos, básicos para la economía española. La gestión sostenible del territorio es ciertamente una obligación social y ambiental, pero resulta también un apremiante imperativo económico.
5. El planeamiento territorial y urbanístico es un instrumento esencial para la actuación de lospoderes públicos. Así, frente a toda veleidad desreguladora, hay que defender la importancia de la legislación, la normativa y la gestión urbanística para el buen gobierno del territorio. Ahora bien, la práctica urbanística debe dotarse de nuevos horizontes y de nuevas herramientas disciplinares y administrativas. Sólo de esta forma dará respuesta a las necesidades sociales, propiciará la coordinación política horizontal entre distintos departamentos y fomentará la concertación vertical entre administraciones y con los agentes sociales. El conjunto de administraciones competentes deben propiciar pues una revalorización del planeamiento territorial y general, suprimiendo la utilización espuria de otros instrumentos de menor alcance espacial pero con alta incidencia real, cuya aplicación abusiva ha tenido como consecuencia la urbanización masiva, desordenada e inadecuada de suelo rústico.
6. El planeamiento municipal debe tener como principal objetivo facilitar el acceso a la vivienda, el goce de los servicios y la preservación del ambiente. El planeamiento municipal es la escala básica de la práctica urbanística, pero en demasiadas ocasiones los planes locales de ordenación está sirviendo casi exclusivamente para impulsar procesos de expansión urbana. Ante esta deriva, hay que defender planes municipales de ordenación que atribuyan valores positivo