El incidente en el foro preparatorio de la Otra Obrera el viernes 29 de febrero con el antropólogo Álvaro Angoa Martínez, va más allá de las acusaciones lapidarias que Alberto Hijar hace de Brigada Callejera y de los integrantes de la Red Mexicana de Trabajo Sexual, a quienes invisibiliza como acostumbra hacerlo la clase política mexicana, para restarles ciudadanía.
HOMOFOBIA, SEXISMO Y CLASISMO:
NUEVAS CATEGORÍAS DE ANÁLISIS MARXISTA
A FALTA DE ARGUMENTOS:
La descalificación se impone y el compadrazgo político reluce sus mejores ropajes
como en los mejores tiempos del PRI
Jaime Montejo, activista de Brigada Callejera
a 15 de marzo en Guadalajara Jalisco
El incidente en el foro preparatorio de la Otra Obrera el viernes 29 de febrero con el antropólogo Álvaro Angoa Martínez, va más allá de las acusaciones lapidarias que Alberto Hijar hace de Brigada Callejera y de los integrantes de la Red Mexicana de Trabajo Sexual, a quienes invisibiliza como acostumbra hacerlo la clase política mexicana, para restarles ciudadanía.
Alberto Hijar utiliza un lenguaje con una “brutalidad autocomplaciente desarrollada donde prevalece como mérito dudoso la miseria para conducir a la fanfarronería antiintelectual y antirreflexiva”, impropia de un profesor universitario cuyo sentimiento de culpa le hace formar parte de la agrupación política “Izquierda democrática popular”, para lavar su conciencia por el nivel de vida que le permiten sus múltiples ocupaciones profesionales y artísticas y las canonjías que recibe del sistema que ascienden a más de $35,000.=, lo que ganan 35 proletarios al mes, se lo lleva uno de sus teóricos marxistas con recursos del estado mexicano. Esta es una manera bastante lumpezca de promover la revolución con los recursos que el Estado le prodiga.
El maestro Alberto Hijar y el antropólogo Angoa, muestran una “ignorancia insolente y agresiva como mérito celebrado por quienes creen que en eso consiste el ser revolucionario” y teóricos del marxismo leninismo, al soslayar el carácter de clase de las trabajadoras y trabajadores sexuales y del trabajo que ha realizado nuestra organización en la lucha contra el SIDA y la discriminación de este sector de la clase trabajadora.
Hijar, defiende a una exuniversitaria a capa y espada porque es su amiga…. Sin embargo aplica la crítica sin fundamento a nuestra organización. Como dijera el general Calles: todo el apoyo y la comprensión a mis amigos y todo el peso de la ley a mis enemigos… Así, en esa lógica de pensamiento, parece actuar y reflexionar este personaje universitario.
Después de las descalificaciones emitidas por el señor Alberto Hijar a trabajadoras y trabajadores sexuales acusándolos de lumpen (nada aporta dicha calificación a ninguna discusión sobre el carácter de trabajadoras de quienes se dedican al sexo comercial) poco nos resta añadir a una discusión marxista sobre el tema. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y no hay peor teórico que el que no quiere discutir. Por eso debería leer EL COLOR DE LA SANGRE, publicación donde la Red Mexicana de Trabajo Sexual, expone su postura sobre el Programa Nacional de Lucha de la Otra Campaña.
Después de escuchar el tono homofóbico hacia las compañeras transgénero de la cooperativa ángeles en búsqueda de la libertad, poco queda por añadir al respecto. Cuando la discriminación y el desprecio hacia un grupo diferente de la población se postula como “corolario” de un monólogo, sobran los argumentos y la razón y brota la incitación al odio en un discurso esteriotipado, impropio de un investigador universitario con el “renombre” de Alberto Hijar.
Después de confundir intencionalmente a Brigada Callejera con la Red Mexicana de Trabajo Sexual y con los grupos que la conforman, es poco lo que se puede aclarar al respecto.
Después de tergiversar la información sobre la promotora de salud que no trabajadora sexual detenida en Guadalajara Jalisco, a quien la procuraduría de dicho estado le fincó responsabilidad penal por lenocinio utilizando como prueba condones Encanto (marca propiedad de Brigada Callejera y no del sector salud) y cambiar la versión a "detenida por la venta de condones gratuitos"; no me queda más por añadir: no sé quien tergiversa la información: si el antropólogo Álvaro Angoa Martínez o Alberto Hijar. Eso es lo que llamamos ética profesional.
La descalificación del compa de la ENAH, al tacharlo de fósil, deja mucho qué desear de un profesor universitario como Hijar… ¿qué le parecería al maestro Hijar, si le dijeran que se la vive protegiendo su pequeño trono como investigador y cazando canonjías del CENIDIAP-INBA y del Consejo Nacional de Historia del Arte, mientras acusa a otros de utilizar presupuestos para beneficios personales? Y si le dijeran que lucra con la imagen de Jacobo Silva y Gloria Arenas, se reiría sarcásticamente, se encabronaría o le valdría un lumpen el asunto? (las madres no tienen la culpa de que sus hijos sean lo que decidieron ser y no otra cosa).
Si así realizan sus trabajos de investigación maestro y antropólogo, basándose en adjetivaciones subjetivas y en ninguna evidencia; qué pobreza de análisis realizan estos dos personajes. Sino es así, significa que nos aplicaron todo su odio y envidia, sin que nosotros y nosotras conozcamos la razón.
Odiar a homosexuales, travestis y transgéneros, puede un fondo personal bastante deprimente para una persona de la edad de Alberto Hijar: una identidad sexo afectiva que no desea verse en el espejo de los toscos travestis que critica.
Hacer comentarios sexistas, cuando hace referencia a la guera oxigenada, deja poco que añadir a su pobreza personal en relación al trato respetuoso que por lo visto las mujeres no le merecen…. Bueno, sólo que se trate de sus amigas o de las amigas de sus pupilos como Argueta.
Ahora, cuando dice que hay que tomar previsiones por aquello de que los analfabetas puedan tomarse la palabra en el III Encuentro de la Otra Obrera: ya es el colmo de la parodia: un marxista con aspiraciones de proletario muy pero muy bien pagado, buscando el mecanismo para limitar a la población iletrada, que en el caso de México es la mayoría…. Si eso no es clasismo, que nos digan qué actitudes sí lo son para tomarlas en cuenta en nuestra obra de teatro “Todos somos lumpen”, que estamos nutriendo de los aportes teóricos de este intelectual clasemediero, para que no se diga que no veneramos a esta “vaca o caca sagrada”, según el ojo del cristal que lo mire: el de la asepsia académica bien remunerada con recursos del Estado mexicano o el cristal roto y resquebrajado del lumpen delcuál formamos parte quienes firmamos esta epístola que lanzaremos en una botella al mar abierto porque quienes le dieron tribuna al maestro, niegan el derecho de réplica.
Usted ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga que atraviesa el suyo. ¿Quién es el mafioso? ¿El que pacta con el GDF “protección especial y honorarios”? ¿el antropólogo que sobrevive mediante el soborno, la delación, la organización mafiosa como prueba de fuerza negociadora al mejor postor (en este caso el GDF y el PRD capitalino) y sin proyecto alguno de poder popular vinculado o articulado con organizaciones de trabajadores? ¿Quién trabaja para el CENIDIAP-INBA? o ¿quienes le acusan al antropólogo de ser colaboracionista con el gobierno capitalino?
Sobre el antropólogo puedo decir a nuestro favor y suyo, que a él y a la señora Ana María Casimiro de HUMSIDA, organización desmovilizada hace varios años; los incluí en el INVENTARIO NACIONAL DE RECURSOS DE PREVENCIÓN DEL VIH/SIDA ENTRE TRABAJADORAS-ES SEXUALES, que fue publicado por el CENSIDA en la CARPETA INFORMATIVA DE LA FUERZA DE TAREA DE TRABAJO SEXUAL, donde HUMSIDA, MUSA, APROASE, CIHUATLAHTOLLI Y BRIGADA CALLEJERA participamos, al igual que otras organizaciones, sin mediar descalificación alguna y sin incluir ningún adjetivo que pretendiera ningunear su trabajo.
Sobre la mención de la señora Poniatowska y Cristina Pacheco… nada tengo qué decir al respecto. Yo le puedo mencionar que nuestro trabajo es reconocido y apoyado por gente como Raúl Zibechi, Raúl Páramo y John Holloway, por sólo mencionar a tres intelectuales que se han ganado el respeto en México y América Latina.
La discusión con el antropólogo que no cuenta con un empleo y salario fijo y que por ello quizá se obliga a mendigarlo en la delegación Cuauhtémoc o en el PRD capitalino, igual que el lumpen mencionado por usted, se remite a una reunión en el año 2007, (no la que señala A. Hijar, quizá por que no estuvo allí, no sabe de la misma: ese es el problema de convertirse en el publirelacionista de un cuate, se pierde la objetividad, desgarra uno las vestiduras y sus comentarios asumen tono amenazante, lumpezco pues) que el diputado Juan Bustos tuvo con la señora Angélica Flores en Plaza de la Constitución número 7 y no en Donceles y Allende en fechas diferentes.
Angélica Flores desde hace por lo menos dos años ya no forma parte de HUMSIDA, organización con la que a pesar de las diferencias tuvimos una relación bastantes amistosa, particularmente con la señora Ana María Casimiro y con el señor Fernando Jaime, que le imprimieron un sello característico a su quehacer institucional.
En dicha reunión celebrada en Plaza de la Constitución, entre el diputado Bustos y Angélica Flores, el antropólogo en cuestión, emitió comentarios que difaman a Brigada Callejera sin sustento alguno (y que Alberto Hijar hace suyos) en ausencia de integrantes de nuestra organización, la Brigada Callejera, lo cuál además de “chismoso” lo caracteriza como cobarde y falto de valor civil, de hombría pues para colocarlo del mismo lado del lumpen que usted caracterizó en sus dos cartas difamatorias. En esta reunión estaban presentes integrantes de la cooperativa ángeles en búsqueda de la libertad y de otras organizaciones de la Red Mexicana de Trabajo Sexual.
En el foro de casa de las ondas, por lo menos las compañeras "travestis" le reprocharon las acusaciones que hizo sin sustento alguno más que la rivalidad política de quien es colaboracionista del PRD y de la delegación Cuauhtémoc. Se lo dijeron en su cara y no a espaldas suyas. El hecho de que usted simpatice con otras causas, no significa que su pupilo también lo haga.
Sobre las fotos amenazantes, recuerde bien quién empezó la jornada fotográfica amenazante y quién hizo responsable a Argueta de la seguridad de las compañeras fotografiadas.
La alusión al analfabetismo, referida a los travestis y trabajadoras sexuales que se toparon con su cuate, da pena ajena: todo un marxista dizque comprometido con causas sociales (su propio bienestar me imagino) haciendo este tipo de comentarios clasistas. Eso debería dejárselo a FECAL y su gabinete y hasta a Marcelo Ebrard, pero es impropio del Secretario General de una organización política de izquierda anticapitalista.
Para su conocimiento, Brigada Callejera es auditada cada año y financia con recursos propios y procedentes de la cooperación internacional y de donativos mexicanos, un programa de atención primaria a la salud que atiende cada año a cerca de 3.000 trabajadoras-es sexuales en por lo menos 6 estados de la república; también financia un programa de comunicación social que genera opinión pública favorable al movimiento amplio de trabajadoras-es sexuales; entre otras líneas de acción.
Nuestra organización puede jactarse aquí y donde quiera de tener patrimonio propio entre los que se encuentran dos inmuebles con todo y sus construcciones. Contamos con una política de finanzas que nos permite garantizar el 75% de nuestro gasto operativo con los recursos obtenidos de nuestro programa de mercadeo social de condones Encanto, Triángulo y Femeninos. Dudo mucho que usted y Argueta, alguna vez en su vida, puedan hacer la mitad del patrimonio que nosotros hemos hecho en 15 años de trabajo.
Es curioso que Alberto Hijar cuestione el hecho de que Brigada Callejera reciba apoyo financiero para proyectos específicos y no cuestione dicha práctica a su amigo y discípulo Álvaro Angoa Martínez, que se pasa todo el tiempo buscando quién beque su trabajo. Un ejemplo es que la publicación del libro que usted tanto presume, requirió del apoyo de una fundación mexicana y de fondos del Estado mexicano. Sólo que en Álvaro no se ve mal el asuntito ese de hacer uso de recursos procedentes de donativos.
Sobre el carácter lumpezco de las y los trabajadores sexuales, le recuerdo que para Marx y Engeles, también eran lumpen los drogadictos como Álvaro Angoa, que piensan que sólo fumando mariguana o piedra, se puede hacer antropología. Con todo respeto maestro, si usted es de la misma idea y piensa que sólo se puede hacer crítica del arte y análisis marxista despejando el intelecto con canabis, le informo que también está en el club de los miserables lumpen, como usted les llama, nada más que en su caso se trata de lumpenismo intelectual.
Las palabras de Hijar y de Angoa, sólo incitan al odio homofóbico y a la descalificación a priori de Brigada Callejera, quizá porque sólo así el proyecto del antropólogo pueda sobrevivir, como lo ha hecho al infiltrarse en grupos de trabajadoras sexuales de La Merced (en pleno amasiato con “El negro o el bombacho”)… a ver si de esta manera alguien le paga algún salario para justificar su “trabajo”.
Usted dice que “Brigada Callejera es una mafia de control para ganar apoyos económicos para las y los dirigentes, incluidos los espantosos travestís golpeadores. Intimidan, ensucian, desorganizan” Basta escucharlo para saber cómo se ha ganado un lugar en la universidad y en los medios en los que se desenvuelve… como si usted y su pupilo no se la pasaran buscando financiamientos para garantizar un estilo de vida pequeño burgués y acaso asalariado, respectivamente que les permita bajar el estrés a su sentimiento de culpa.
Usted nos presume del libro que hizo su amigo antropólogo, como si hacerlo hubiera sido la gran hazaña de la antropología en México. Nosotros hemos escrito los siguientes libros y no lo andamos presumiendo salvo en este momento:
* El encanto irresistible del condón: Guía práctica de mercadeo social de condones entre trabajadoras/es sexuales. Una experiencia ciudadana 1995-2000. Editado por el COESIDA Jalisco.
* El condón femenino: la nueva alternativa para las mujeres. Guía práctica de mercadeo social entre trabajadoras sexuales, amas de casa y jóvenes. Editado por la Comisión de Equidad y Género de la II Legislatura del Distrito Federal, México, D.F. diciembre del 2002.
* El despertar del deseo en los tiempos del sida: alternativas para el ejercicio de la sexualidad de las y los jóvenes a partir de sus valores. Editado con el apoyo de la Fundación Levi Strauss.
* Manual de prevención del vih/sida para promotoras-es de salud en contextos de trabajo sexual: La prevención del vih/sida como práctica de la libertad entre trabajadoras y trabajadores sexuales. Sistematización de la experiencia educativa de Brigada Callejera y Red Mexicana de Trabajo Sexual 1995-2001. Editado por la Secretaría de Salud a petición del CENSIDA en diciembre del 2003.
* “Manual de salud para trabajadoras sexuales”, del cuál los tres fundadores de la organización y Esther Corona somos coautores. Está basado en el manual de promotoras de salud de Brigada Callejera. Editado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
* Sustentabilidad en la lucha contra el SIDA: alternativas de financiamiento o dependencia económica. Editado por Brigada Callejera en julio del 2004.
* Carpeta Informativa de la de la Fuerza de Tarea para la Prevención del VIH/SIDA e ITS entre Trabajadoras Sexuales, diciembre del 2004, editado por el CENSIDA.
* La otra campaña de salud sexual y reproductiva para la resistencia indígena y campesina en México. Noviembre 2006.
Lo invito cuando usted guste, a intercambiar respetuosamente comentarios sobre Brigada Callejera, en presencia de su correligionario David Cabañas, a quien conozco desde hace algunos años y a quién respeto mucho. No puedo decir lo mismo de usted, que termina haciendo el trabajo de descalificación propio de las ONG que sirven a los intereses del Estado o peor aún, trabajos malintencionados para el CISEN, escondidos tras la nobleza y entereza de una organización política de izquierda anticapitalista.
Finalmente le pregunto, ¿Quién es el oportunista? ¿Quien ya no cuenta con HUMSIDA para ganarse la vida y se escuda en trabajos antropológicos hechos con un grupo informal de trabajadoras sexuales? (Por usted mejor que nadie sabe que el trabajo que usted adjudica solamente a Argueta, el de las máscaras pues, fue un trabajo de Ana María Casimiro, Ángelica Flores y Fernando Jaime en el marco de las acciones de HUMSIDA, así como el libro que mencionó) ¿O somos oportunistas quiénes contamos con el apoyo de más de 57 núcleos de trabajadoras-es sexuales en el D.F.? ¿Quién se ostenta como militante de una organización política para que el sentimiento de culpa no le corroa el alma por su falta de coherencia?