Es curioso que en el País Vasco se tengan las miras hacia el referéndum sobre la autodeterminación y en Canarias, siendo una colonia reconocida, a lo máximo que se aspire es a una mera reformilla dentro de un estatuto colonial.
Luego, tenemos representantes de la centro-derecha (CC-PNC, NC-CCN), y que no nos engañemos, en lo estrictamente nacionalista se muestran tan pseudos los de izquierda como estos de derecha, todos con un monumental e intencionado despiste referente al escenario que raspa a Canarias. Resulta que CC, respecto a las pasadas generales españolas, perdió 11.302 votos en su feudo más fuerte, la “provincia de Tenerife”, ¿no tendrá algo que ver el claro discurso antisecesionista con que abanderaron la campaña Paulino y Anita? Asimismo, la otra media naranja (NC-CCN), donde tanta avaricia terminó por romper el saco de Román dejándolo sin su minúsculo escaño (y suculenta nómina) del congreso. Nunca se llega a no servir para nada, siempre puedes servir de mal ejemplo, tal mezquino caso de NC-CCN nos demuestra que tanto partidismo interesado como acantonamiento insular, también grupal, se pagan drásticamente, siempre favoreciendo al colonialismo (aquí no hay centralismo, hay colonialismo).
No sé si será cierto pero comentan que un sector del CC-PNC aboga por la independencia de nuestra tierra. Lo que si es cierto y va a dar un duro golpe de bumerang, por empecinarse a permanecer jugando bajo las reglas de la “nación” española, es la contundente negación del PSOE, tras reafirmarse en estas elecciones, a tener en cuenta las propuesta de CC, ni a nivel de Canarias ni del Estado español. Ahora no toca sentirse discriminado, señor Paulino, les toca terminar por darse cuenta de que lo que ustedes llaman centralismo más bien es colonialismo, y, que proyectar conquistar cada vez más competencias dentro de un estado reaccionario como en el que ensayan perpetuarnos es pura quimera, a la vista está.
Los deberes, tanto para la centro-derecha como para la izquierda canaria, son descolgarse definitivamente de lo seudo, así, proyectarse hacia un autentico nacionalismo que, como nexo de unión para todas las vertientes, tenga el objetivo común de ratificarse en el Referéndum por la autodeterminación para el 2010. Realmente nos toca un verdadero periodo histórico, que no debemos desaprovechar, para afianzarnos en la tarea de reconquistar la libertad arrebatada. Como dije más arriba, la campaña electoral de CC mostró una retrógrada estrategia, totalmente reaccionaria a la necesidad cismática, contradiciendo de tal manera la imagen progresista que procuran, del mismo modo, sepultando una necesaria identidad nacionalista que haga justicia dentro de la aberrante situación colonial. Así les fue y así les irá si no rectifican, arrastrando con su política de limosneo al pueblo. Sin identidad y mucho menos sin el discurso convincente que solo se obtiene cuando la causa es verdadera, justa, necesaria y que en canarias pasa por la descolonización y total independencia político-económica, siempre estarán zozobrando.
Personajes dispares pero ciertamente influyentes en el conglomerado CC-PNC como, en su caso, Juan Manuel García Ramos, propulsor hacia la convergencia y unidad de las fuerzas nacionalistas, a tiempo están, y a sabiendas de que estos reconocen públicamente la situación colonial de Canarias, de rectificar desatinos y acabar concluyendo que el único nacionalismo creíble en una colonia es el que trabaja por la descolonización, esto, incuestionablemente, pasa por aprovechar la legalidad del marco que nos ofrece la UNO, a dilatar en el 2010. El señor García Ramos siempre me pareció un excelente político y uno de los pocos verdaderos intelectuales con que a nivel público goza la sociedad canaria, no obstante, produce cierta desilusión el comprobar como su acomplejado europeismo le pierde palpablemente y tal vez, sin darse cuenta, esté tan colonizadamente mediatizado como su contradicho López Aguilar. En su último artículo hace alusión a «los orígenes beréberes de sus antiguos habitantes», como si los “modernos habitantes” no descendieran mayoritariamente de “los antiguos habitantes”: A una persona, presumiblemente culta, que de una forma endofóbica refiere a los antepasados de su pueblo como “antiguos habitantes” no se le puede clasificar de nacionalista; una persona que reconoce el hecho colonial y no aboga por la descolonización (esto es desvertebrarse de la metrópoli), sino por acomodarse dentro del susodicho sistema colonial, postulando algún privilegio que otro, no puede ir presumiendo de ser nacionalista. Por citar otro protagonista, miguel Zerolo Aguilar reseña en un nuevo e iracundo texto: «qué modelo de nación queremos ser, qué papel debe jugar Canarias dentro del estado español, qué camino hay que seguir para lograr mayores cotas de autonomía». Se vuelve a incidir en la patológica necesidad de rebuscarse dentro del estado español para justificarse; ¡dense cuenta de una vez!, el señero papel que juega Canarias en tan solapado estado (el que engrosa “vuesstrass nóminasss”) es el de colonia. Se reitera hasta la saciedad que la única vía, no la de rasguñar “mayores cuotas de autonomía” sino la de alcanzar la soberanía administrativa usurpada, es abogar por un referéndum de autodeterminación. ¿Qué modelo de nación queremos ser?, un estado archipielágico (República Federal Canaria) sufragado por la Organización de Naciones Unidas, manteniendo relaciones con la UE y la OUA, desde luego. El pretendido nacionalismo de CC «moderado, integrador, europeísta» es una artificiosa farsa que, al igual que cualquier otro engañabobo, tiene fecha de caducidad, una opción políticamente españolista más. Lo único que buscan es hacerse un huequito entre los grandes partidos estatales, con suerte alcanzar algún “jugoso pezón”. Actualmente la referencia del mayor enemigo la encontramos en el oportunismo seudo-nacionalista que tanto ha azotado al movimiento liberalizador de la nación canaria. Abatiendo por la izquierda y por la derecha para aprovecharse de la movilización popular que genera una justa demanda nacional, siempre a beneficio de terceros, desmoralizada y debilitada ante tanta falsedad.
O bien despejan el raciocinio redirigiendo el rumbo hacia la descolonización del Archipiélago Canario, con todas las circunstancias y beneficios que ello conlleva, o hagan el favor (aunque sea por dignidad) de descolgarse el tan holgado, que les queda, cartel nacionalista para recurrir al de autonomista, si les atrae más, federalista. Da igual españolismo de izquierda, centro o derecha, cada vez el seudo-nacionalismo engaña a menos gente, ¿lo van notando, verdad?
Un buen ejemplo de partido nacionalista lo tenemos en tierras vascas con el PNV, organización tan inteligente como valiente, que ha sabido adaptarse a las circunstancias históricas. No pretende, como otros en Canarias, anclar a su nación en un retrógrado estado de las autonomías, que lastra desde la amarilleada transición española. El Lehendakari emplazó en dos convocatorias su referéndum sobre la autodeterminación, 2008 y 2010. Mientras allí se prepara a la sociedad para la primera de ellas, citada el 25 de Octubre del presente año 2008, aquí, en la colonia de ultramar, andamos bien distraídos: Unos (la izquierda nacionalista) con su particular guerrita contra la “bárbara clase burguesa” y otros (la derecha nacionalista) con su “españolismo victimista e indigente” raspando migajas de un mendrugo de estatuto que nos lanzó La metrópoli.
¿Qué hacemos que no nos estamos preparando para una consulta que se presupone como la mejor vía hacía la descolonización e independencia? ¿Dónde está el trabajo de concienciación de la inmensa mayoría de partidos que se dicen nacionalistas (tanto de izquierda como derecha)? ¿Y los foros, debates, conferencias, concentraciones, manifestaciones, panfletos, pintada, etc., al respecto? ¿Qué estrategia estamos siguiendo para aprovechar la coyuntura del 2010?, si es que la hay.